Liendo, Eduardo (2009). Diario del Enano. Caracas, Alfaguara.
Hace dos décadas leí "El Mago de la Cara de Vidrio", de Eduardo Liendo. Entonces me pareció un alegato de humor negro -que para que lo sea, debe ser inteligente- acerca de la televisión. También llevó a que me interesara en su autor, un funcionario de la Biblioteca Nacional que era señalado como una de las promesas concretizadas de la nueva literatura venezolana. La lectura de "Diario del Enano" me recordó la sensación de este primer contacto inicial con la obra de Liendo. Sorpresivo, sugerente, increiblemente imaginativo... Pero más allá de las capacidades narrativas del Autor, está la posibilidad de condensar la lógica propia del poder. Para aquellos que estamos interesados en esta temática, muy bien podríamos recomendar ésta novela tras la lectura del "Príncipe" de Maquiavelo, del "Arte de la Guerra" de Sunt Zu, o "De la Guerra" de Karl von Clausewitz.
Es el relato de un hombre mediocre que, buscando evadir su medianía, asume la máscara del poder en toda su potencia. Cambia su nombre por el de un personaje, José Niebla y hace lo posible por ser "El Único"... Sin embargo, y aquí es donde resalta su importancia, no es sólo la historia del Tirano sino el de todo un pueblo que sustenta su tiranía... Es la expresión descarnada del sentido del poder sólo justificable en sí mismo.
Muchos querrán ver en el texto la fábula de nuestra historia nacional. En verdad, algunos elementos del relato (p.e., el balcón del poder) pueden servir de evidencia para ello. Sin embargo, a ciencia cierta, esta historia fue escrita hace más de dos décadas... Esto sucede porque, al final de cuentas, todas las tiranías comparten más o menos sus mismos elementos.
En este sentido, quisiera resaltar tres textos que muy bien pueden señalar su contundencia. El primero tiene que ver con el origen del poder:
"Yo soy el Único. No quiero convencer a los pocos inteligentes, si los hay, sino subyugar a millones de necios. Ese es mi secreto. Son los necios los que me sustentan. Los necios los que me idolatran. Los necios quienes ruegan por mi protección. Amo a esos necios cándidos y fieles. Dios me los conserve siempre tan incautos, tan simples, tan enajenados." (p. 122)
El segundo fragmento tiene que ver sobre el porqué conservar el poder:
"Ya el poder es la espléndida piel que me cubre; si me la arrancaran, mi cuerpo quedaría sangrante, hecho un guiñapo. Mis ojos no reconocerían el miedo de los otros al mirarme. Mi palabra de fuego se haría estropajo, cualquiera podría despreciarla y hasta escupirla. Mi bota derecha, sin la espuela de diamante, sería tan miserable como la de un sirviente apaleador de nieve en la interperie. Mi sangre no herviría ante los desafíos, apenas sería dulce y encarnada como el jugo de la sandía. Mi falo no sería ya la magnífica flor del sátiro, sino una mísera tripa mansa. Satanás dejaría de tratarme como a un fraterno camarada. Sin la piel del poder, devendría en un pobre viejo sentado en una mecedora saludando a las moscas. Cualquier mentecato atrevido tocaría mis nalgas o cualquier resentida metería su dedo en mi culo. Yo, José Niebla, El Único, no les daré ese gusto." (p. 207)
Por último, la referencia a que el poder tiene múltiples caras, pero una sola lógica, un sólo Ser:
"Yo volveré. En otro lugar imponderable. En otro tiempo, mi alma inmortal volverá a erguirse. En otro punto vulnerable del planeta mis amados pánfilos esperan mi llegada, claman por una nueva representación de Fatalidad. Yo, José Niebla, resurgiré desde el fondo del oscuro sueño del poder, en su eterna metamorfosis." (p. 228)
El poder tiene su lógica, su máscara, es la personificación de José Niebla...
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