lunes, 22 de agosto de 2011

José Niebla o la lógica del poder



Liendo, Eduardo (2009). Diario del Enano. Caracas, Alfaguara.

Hace dos décadas leí "El Mago de la Cara de Vidrio", de Eduardo Liendo. Entonces me pareció un alegato de humor negro -que para que lo sea, debe ser inteligente- acerca de la televisión. También llevó a que me interesara en su autor, un funcionario de la Biblioteca Nacional que era señalado como una de las promesas concretizadas de la nueva literatura venezolana.
La lectura de "Diario del Enano" me recordó la sensación de este primer contacto inicial con la obra de Liendo. Sorpresivo, sugerente, increiblemente imaginativo... Pero más allá de las capacidades narrativas del Autor, está la posibilidad de condensar la lógica propia del poder. Para aquellos que estamos interesados en esta temática, muy bien podríamos recomendar ésta novela tras la lectura del "Príncipe" de Maquiavelo, del "Arte de la Guerra" de Sunt Zu, o "De la Guerra" de Karl von Clausewitz.

Es el relato de un hombre mediocre que, buscando evadir su medianía, asume la máscara del poder en toda su potencia. Cambia su nombre por el de un personaje, José Niebla y hace lo posible por ser "El Único"... Sin embargo, y aquí es donde resalta su importancia, no es sólo la historia del Tirano sino el de todo un pueblo que sustenta su tiranía... Es la expresión descarnada del sentido del poder sólo justificable en sí mismo.

Muchos querrán ver en el texto la fábula de nuestra historia nacional. En verdad, algunos elementos del relato (p.e., el balcón del poder) pueden servir de evidencia para ello. Sin embargo, a ciencia cierta, esta historia fue escrita hace más de dos décadas... Esto sucede porque, al final de cuentas, todas las tiranías comparten más o menos sus mismos elementos. 

En este sentido, quisiera resaltar tres textos que muy bien pueden señalar su contundencia. El primero tiene que ver con el origen del poder:

"Yo soy el Único. No quiero convencer a los pocos inteligentes, si los hay, sino subyugar a millones de necios. Ese es mi secreto. Son los necios los que me sustentan. Los necios los que me idolatran. Los necios quienes ruegan por mi protección. Amo a esos necios cándidos y fieles. Dios me los conserve siempre tan incautos, tan simples, tan enajenados." (p. 122)

El segundo fragmento tiene que ver sobre el porqué conservar el poder:

 "Ya el poder es la espléndida piel que me cubre; si me la arrancaran, mi cuerpo quedaría sangrante, hecho un guiñapo. Mis ojos no reconocerían el miedo de los otros al mirarme. Mi palabra de fuego se haría estropajo, cualquiera podría despreciarla y hasta escupirla. Mi bota derecha, sin la espuela de diamante, sería tan miserable como la de un sirviente apaleador de nieve en la interperie. Mi sangre no herviría ante los desafíos, apenas sería dulce y encarnada como el jugo de la sandía. Mi falo no sería ya la magnífica flor del sátiro, sino una mísera tripa mansa. Satanás dejaría de tratarme como a un fraterno camarada. Sin la piel del poder, devendría en un pobre viejo sentado en una mecedora saludando a las moscas. Cualquier mentecato atrevido tocaría mis nalgas o cualquier resentida metería su dedo en mi culo. Yo, José Niebla, El Único, no les daré ese gusto." (p. 207)

Por último, la referencia a que el poder tiene múltiples caras, pero una sola lógica, un sólo Ser:

"Yo volveré. En otro lugar imponderable. En otro tiempo, mi alma inmortal volverá a erguirse. En otro punto vulnerable del planeta mis amados pánfilos esperan mi llegada, claman por una nueva representación de Fatalidad. Yo, José Niebla, resurgiré desde el fondo del oscuro sueño del poder, en su eterna metamorfosis." (p. 228)

El poder tiene su lógica, su máscara, es la personificación de José Niebla...

jueves, 21 de abril de 2011

El asombro y la vivencia: Las mujeres Brunswig en la Patagonia

Brunswig de Bamberg, María (1995). Allá en la Patagonia. La vida de una mujer en una tierra inhóspita. Buenos Aires, Jorge Vergara Editor.

Soy afecto a la lectura de vivencias, sean estas memorias, relatos de vida o biografías. Más allá del aspecto estructural subyacente a las experiencias sociales, la manifestación de la experiencia vivida manifiesta la intersubjetividad con que la gente construye la convivencia con los otros. Asimismo, es posible captar la subjetividad de las personas.

Hace algún tiempo encontré una verdadera curiosidad: la hija de una migrante recopiló las cartas que su Madre escribió a sus familiares relatando la vivencia en la tierra de arribo. Varias circunstancias completan el cuadro: Ella de Brunswig, una alemana casada con un veterano de guerra alemán que -durante la década de 1920- emigró a la Patagonia argentina junto con sus tres hijas para acompañar al marido en el trabajo de administrar estancias de propiedad extranjera. La idea era acumular algo de dinero y regresar para llevar una vida próspera a su tierra, lo que nunca sucedió debido a la Segunda Guerra Mundial. 

La novedad no está en el hecho del relato mismo. Quienes tenemos interés en la investigación histórica y sociológica del Zulia, nos hemos encontrado con documentos testimoniales de este tipo. Vale decir los casos de las memorias de la alemana Elisabeth Gross o de la francesa Leontine de Roncajolo. Al igual que en ambos casos, son mujeres que dejaron su tierra de origen -asumidas entonces como "tierra de civilización"- para acompañar a sus maridos a lo desconocido. Más allá de ser simple compañía, se puede ver la vivencia activa de lo femenino que encara no solamente una tierra inhóspita sino la sorpresa cotidiana de la existencia en lo desconocido. Se puede ver en las cartas como, sin que deje de ser importante el Marido y sus labores, Ella relata su propia existencia, sus experiencias, sentires y pareceres acerca de su cotidianidad, así como sus relaciones con las personas.

Otra verdadera curiosidad es el esfuerzo realizada por la hija, quien fue profesora universitaria de idiomas en Argentina. María Brunswig de Bamberg -quien introduce algunas de sus reflexiones entre las cartas- no evade el hecho que ni su Padre ni su Madre, aunque terminaron quedándose, no lograron asimilarse a su Sociedad de arrivo. Algunos de los comentarios pueden resultar incómodos a la sensibilidad de algunas personas. Interesante es la reflexión relativa a que la asimilación termina dándose a través de los hijos, quienes terminan siendo binacionales.

El libro me llamó levemente la atención, aunque sin mayor expectativa. Durante la lectura, descubrí el sabor de la sensibilidad de la vida. Es sencillo pero hermoso. Invito a todos a leerlo.