jueves, 21 de abril de 2011

El asombro y la vivencia: Las mujeres Brunswig en la Patagonia

Brunswig de Bamberg, María (1995). Allá en la Patagonia. La vida de una mujer en una tierra inhóspita. Buenos Aires, Jorge Vergara Editor.

Soy afecto a la lectura de vivencias, sean estas memorias, relatos de vida o biografías. Más allá del aspecto estructural subyacente a las experiencias sociales, la manifestación de la experiencia vivida manifiesta la intersubjetividad con que la gente construye la convivencia con los otros. Asimismo, es posible captar la subjetividad de las personas.

Hace algún tiempo encontré una verdadera curiosidad: la hija de una migrante recopiló las cartas que su Madre escribió a sus familiares relatando la vivencia en la tierra de arribo. Varias circunstancias completan el cuadro: Ella de Brunswig, una alemana casada con un veterano de guerra alemán que -durante la década de 1920- emigró a la Patagonia argentina junto con sus tres hijas para acompañar al marido en el trabajo de administrar estancias de propiedad extranjera. La idea era acumular algo de dinero y regresar para llevar una vida próspera a su tierra, lo que nunca sucedió debido a la Segunda Guerra Mundial. 

La novedad no está en el hecho del relato mismo. Quienes tenemos interés en la investigación histórica y sociológica del Zulia, nos hemos encontrado con documentos testimoniales de este tipo. Vale decir los casos de las memorias de la alemana Elisabeth Gross o de la francesa Leontine de Roncajolo. Al igual que en ambos casos, son mujeres que dejaron su tierra de origen -asumidas entonces como "tierra de civilización"- para acompañar a sus maridos a lo desconocido. Más allá de ser simple compañía, se puede ver la vivencia activa de lo femenino que encara no solamente una tierra inhóspita sino la sorpresa cotidiana de la existencia en lo desconocido. Se puede ver en las cartas como, sin que deje de ser importante el Marido y sus labores, Ella relata su propia existencia, sus experiencias, sentires y pareceres acerca de su cotidianidad, así como sus relaciones con las personas.

Otra verdadera curiosidad es el esfuerzo realizada por la hija, quien fue profesora universitaria de idiomas en Argentina. María Brunswig de Bamberg -quien introduce algunas de sus reflexiones entre las cartas- no evade el hecho que ni su Padre ni su Madre, aunque terminaron quedándose, no lograron asimilarse a su Sociedad de arrivo. Algunos de los comentarios pueden resultar incómodos a la sensibilidad de algunas personas. Interesante es la reflexión relativa a que la asimilación termina dándose a través de los hijos, quienes terminan siendo binacionales.

El libro me llamó levemente la atención, aunque sin mayor expectativa. Durante la lectura, descubrí el sabor de la sensibilidad de la vida. Es sencillo pero hermoso. Invito a todos a leerlo.


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